Un pensamiento que se convierte en objetivo. Una idea que se llama ilusión.

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¡Hola!

Hoy no voy a hablar de yoga, hoy voy a hablar de mi primera Media Maratón. Fue una experiencia tan bonita que me vais a permitir que os la cuente…  

media maratón lisboa“Me levanto temprano, a las 6; quiero desayunar despacio y que me dé tiempo a hacer la digestión. No he dormido muy bien pero no porque esté especialmente nerviosa sino porque los del piso de arriba no han dejado de hacer ruido durante toda la noche. Mientras me ducho pienso en que por fin ha llegado el día que he imaginado tantas veces durante meses. Casi no me puedo creer que sea yo quien vaya a correr una Media Maratón y me siento muy afortunada de que mi madre, mi tía y mi hermana me hayan acompañado a Lisboa a cumplir un sueño.

Desayuno bien: un café con leche, un yogur con avena y una tostada de pan blanco con miel. El plátano me lo guardo para cuando esté a punto de empezar la carrera. Me visto y cojo todo lo que va a correr conmigo: el DNI, algo de dinero, mi tarjeta de “estoy anticoagulado”, un gel energético, pañuelos de papel y el pulsómetro. Me despido de mi hermana, la única que está despierta a esas horas. Me desea suerte y me felicita. Hoy es mi cumpleaños. Hoy cumplo 40 años.

Voy en taxi al Parque das Naçôes, desde donde un autobús nos llevará al punto de salida, en el grandioso puente Vasco de Gama. He quedado con Denyi, cogeremos el bus juntas. Denyi nació en Santo Domingo, República Dominicana; se crió en Nueva York; ahora vive con su hijo en Mehlingen, Alemania, y yo la conocí en Tallinn, Estonia. Un día de marzo me dijo que tenía pensado correr hoy en Lisboa; yo le dije que muy probablemente nos encontraríamos aquí. Y así ha sido.

media maratón lisboa

Hace un día precioso y las vistas desde el puente son espectaculares. Bebo agua, voy al baño varias veces, me saco fotos con Denyi. Somos miles de corredores, miles de historias y de motivos reunidos al mismo tiempo en un mismo lugar. A las 10.30 empezamos a movernos. ¡Ya está, ya no hay vuelta atrás!

Denyi y yo vamos juntas los primeros 3 kilómetros. Poco después la pierdo de vista. Veo el cartel del kilómetro 5 y me sorprendo, buena señal, casi no me he enterado. Me siento fuerte, estoy tranquila, respiro con facilidad. Cojo una botella de agua en el primer punto de avituallamiento, la misma botella que cruzará conmigo la meta. La organización es impecable: hay agua, geles, fruta y asistencia sanitaria durante todo el recorrido.

salida

Voy sumando kilómetros sin prisa pero sin pausa, a mi ritmo pero sin pararme. ¿En qué pienso? En cómo empezó todo.  

(Un día cualquiera…)

“¿Y si intento correr una Media Maratón este año? No, no puedo, es demasiado”

(Días después…)

“¿Y si intento correr una Media Maratón este año? Vale, ahora no puedo pero puedo poder”

Y también pienso en cómo han cambiado las cosas para que hoy, el día que cumplo 40 años, pueda poder. Con 25 hubiera sido imposible. Si fumas 15 cigarrillos al día y te alimentas de poco más de dos manzanas, no puedes proponerte correr 21 kilómetros. Con 35 también hubiese sido complicado. Los 35 no me sentaron muy bien. Tres meses antes había tenido una trombosis en la pierna izquierda. Me dijeron que tendría que estar tomando anticoagulantes durante un año, ése suele ser el protocolo después de una TVP (Trombosis Venosa Profunda). Suele. A mí me hicieron miles de pruebas para descubrir que mi trombo no había sido algo ocasional sino debido a una enfermedad autoinmune. Síndrome antifosfolípido le llaman. En ese caso el protocolo cambia: los anticoagulantes van contigo toda tu vida. La hematóloga de la Fundación Jiménez Díaz me dio la noticia pocos días antes de mi 35 cumpleaños. No lo celebré.  

 “Todo parece imposible hasta que lo haces”. Nelson Mandela  

Me acuerdo de los entrenamientos en cinta en el gimnasio de Riga y en el de Tallinn y en el de Aarhus y en el de Gotemburgo. El frío, la nieve y el hielo del norte europeo no son los mejores compañeros de carrera. Me acuerdo de los kilómetros en mi querido Retiro muy pronto por la mañana o muy tarde por la noche, nunca en las horas centrales del día. El calor de Madrid en verano tampoco es un buen compañero de carrera. Me acuerdo de tener que pararme a los pocos kilómetros con las pulsaciones disparadas y sin poder respirar, y de pensar que no iba a llegar a tiempo para la Media.

Me acuerdo de mi padre, de mi familia, de mis amigos. Y sigo sintiéndome fuerte, tranquila, todo va bien. No llego a conocer el famoso “muro” del kilómetro 15 pero, por si acaso, me tomo la mitad del gel. Paso por delante de un pequeño escenario en el que una chica canta Sweet Dreams (are made of this), de Eurythmics, justo en el momento en que dice “Everybody is looking for something”. Muy apropiado para la ocasión.

Kilómetro 19, muy cerca del centro comercial Vasco de Gama. La meta está justo al otro lado del edificio. “Itzi, puedes hacerlo”. Hay muchísima gente gritando y animándonos. Un señor me da la mano. Por ahí andan mi madre, mi tía y mi hermana pero yo no llego a verlas. Luego me contarán que han atravesado corriendo el centro comercial para esperarme en la meta. Tras una recta, un giro y la recta final. Veo el arco de meta, suena The show must go on, me acuerdo de nuevo de mi aita. “Itzi, ya lo tienes”.

No soy muy consciente de las últimas zancadas… Sólo quiero llorar…

Cruzo la meta y lloro.

Lloro de emoción.

Y de felicidad”.

Mis gropupies

meta

1 Response
  • Ana
    octubre 15, 2016

    Oleeeee que campeona eres!!!

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