Medito, luego existo

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Hace algo más de tres meses me pasó algo. Lo llamo algo porque aún no se lo que es. No se cómo llamarlo y tampoco necesito ponerle nombre, me vale con saber que ese algo fue un aviso claro de que tenían que cambiar algunas cosas.

Una semana de principios de marzo me desperté durante tres noches seguidas dando un brinco de la cama, literal, con el corazón desbocado. Como hasta la fecha nunca me había tomado el pulso de forma habitual (ni en serio, error) no tenía ni idea de cuál era el ritmo normal en reposo o haciendo deporte, pero desde luego sabía que ese no era un ritmo normal. Nunca, ni haciendo deporte ni esprintando siquiera había sentido el corazón latir de esa forma, tan acelerado que me costó casi 15 minutos volver a un ritmo normal, para lo que tuve que levantarme y empezar a andar por casa respirando hondo para domarlo. Esa sensación física iba acompañada de una lavadora mental de pensamientos, mezcla de cosas que tenía que hacer con idas de olla del tipo “a ver si me está dando un infarto…”.

Reconozco que la culpa es solo mía, mi estilo de vida en los últimos meses lo estaba pidiendo a gritos: mucho trabajo, poco descanso, ejercicio irregular, alimentación escasa y poco organizada, y muy poco “disfrutar de la vida”. Mi médico de cabecera me lo dijo claro: “tienes estrés crónico” y me echó un rapapolvo de cuidado: “¿pero qué os pasa? ¿por qué vivís acelerados? Tómate la vida con más calma Jana, no puedes hacerlo todo, hacerlo ya y hacerlo perfecto, así que relájate”.

Y así empezó un cambio en mi estilo de vida a tres niveles: cuerpo, mente y alma. Los planos físico y emocional los veremos más adelante, pero hoy quiero hablaros del plano mental.

El estrés, la depresión y la ansiedad

En el post anterior vimos cómo nuestra capacidad de ser multitasking simplemente no existe. Lo dice la neurociencia: multitasking es un término derivado del mundo de los ordenadores, pero nosotros solo tenemos un procesador que es nuestro cerebro, por eso creer que si hacemos diecisiete cosas a la vez somos súper eficientes es absurdo, puesto que no podemos prestar la misma atención a todas ellas. Este es uno de los problemas mentales a los que nos enfrentamos, el pretender ser multitarea y la frustración que genera darnos cuenta de que no podemos llegar a todo. Pero no es el único. Nuestra sociedad es una sociedad deprimida y ansiosa, vivimos el presente ofuscados, deprimidos por lo que hicimos o no hicimos en el pasado y por no poder cambiarlo, y ansiosos por que llegue el momento futuro, olvidándonos precisamente de disfrutar y vivir el único momentos sobre el que podemos actuar, el momento presente.

Mindfulness

«Mindfulness es la conciencia que surge al prestar atención de manera voluntaria, en el momento presente y sin juzgar, a cómo se despliega la experiencia momento a momento» Dr. Jon Kabat-Zinn. En plena era de distracción, del exceso de información, de la multitarea, etc., la atención plena o Mindfulness nos enseña cómo enfocar la atención selectivamente, gestionando el estrés, el estado emocional y cultivando una actitud de apertura ante sentimientos, pensamientos y sensaciones, creando una relación en sintonía con la experiencia. En definitiva, es entrenar nuestra mente para vivir el aquí y ahora incrementando nuestra sensación de bienestar.

A través de las clases de yoga entré en contacto con la meditación, que no es otra cosa que ejercicio para nuestro cerebro. En tan solo dos meses “meditando” a mi manera me he dado cuenta de dos cosas: que la meditación no es una chaladura de hare crishnas (para una mente racional pura como la mía estas cosas tan trascendentales no son fáciles de asimilar), y que el cuerpo no controla la mente, sino que es la mente la que controla nuestro cuerpo, por lo que si todos los días tengo agendado entrenar, también tengo que agendar mi rato de meditación.

Meditando en la terraza de casa, un día cualquiera antes de ir a trabajar

Me tiene tan fascinada este mundo que acabo de comenzar clases de Mindfulness, os iré contando a través del blog. Lo primero que nos dijo la profesora es que desde el día 1 teníamos que meditar a diario unos 15 minutos; hasta que tu mente está entrenada tu meditación puede algo tan sencillo como prestar atención a tu respiración, y solo a eso, durante 15 minutos. ¿Parece fácil eh? No lo es, te lo aseguro. Si quieres empezar a practicar no necesitas nada más que un mat o un cojín y seguir unas sencillas instrucciones:

1. Busca un lugar tranquilo y cómodo en el que te puedas relajar y estar en silencio sin interrupciones durante 15 minutos. Asegúrate de que todas las posibles distracciones (móvil, ordenador, tablet, etc.) están lejos y en silencio. Para controlar el tiempo no mires el reloj cada dos por tres, utiliza el móvil en silencio con la cuenta atrás.

2. Siéntate con la la columna erguida, puedes sentarte sobre un mat en la posición de loto si es cómodo para ti o en una silla, pero es importante que la columna esté recta, los hombros relajados y el cuello recto sin tensión.

3.Cierra los ojos y haz cuatro respiraciones profundas.

4. Una vez que estés “metido en faena mental”, deja fluir tu respiración y concéntrate en ella; yo los días en que más me cuesta concentrarme utilizo un truco que aprendí de un profe de yoga maravilloso, Jorge Cabellos: repetir con cada respiración “una respiración más”. Funciona. Cada vez que a tu mente llegue un pensamiento, déjalo ir, sin juzgarlo y sin recrearte en él. Vuelve a tu respiración. Meditar no es dejar la mente en blanco, si nuestra mente deja de tener pensamientos mala cosa, meditar es dominarla para que esté consciente y no vaya saltando de un pensamiento a otro sin control.

5. Repítelo. Todos los días. Igual que desayunas, que vas al gimnasio o que lees el periódico, incluye en tu agenda 15 minutos de meditación.

Como dice el doctor Frank Lipman en su libro The New Health Rules, la meditación ayuda a crear un ciclo de relajación en el cuerpo, a medida que entra oxígeno, las tensiones se van disipando. Meditar de forma regular ayuda a que vivas tu día a día de forma más calmada. Y lo mejor de todo es que la meditación es una herramienta que puedes utilizar en cualquier momento y lugar, solo te necesitas a ti mismo. Os animo a todos a comenzar a practicar, ¡y quiero que me contéis vuestras sensaciones! Nos vemos dentro de nada, mientras podéis encontrarme aquí:

 @janfr     jana@therunningcloset.com

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