Meditación: la asignatura del siglo XXI

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“Muy bien, gracias. Aquí, derrapando”. Cuando leí esta frase en el post de The Beauty Mail del pasado 4 de diciembre, y cuando vi todos los comentarios en Facebook que había generado su publicación de personas que como ella, como yo, sienten que han dejado de “vivir” por “hacer”, lo vi claro. No es la obesidad, ni las enfermedades crónicas, ni los accidentes de tráfico, ni el calentamiento global lo que está acabando con nosotros, SOMOS NOSOTROS MISMOS. Somos nosotros los que hemos entrado en una espiral de hacerlo todo, hacerlo perfecto y hacerlo ya, que nos está comiendo por dentro, porque los súper-hombres y las súper-mujeres NO EXISTEN, y vale ya del “tú puedes con todo”, PORQUE ES MENTIRA. Mira que me gustan las redes sociales, pero cuánto daño han hecho las puñeteras gráficas motivadoras, sencillamente porque lo que esconden no es motivación, ¡todo lo contrario! Lo que esconden es presión, prisa y culpabilidad. Esto se llama estrés, y nos está matando.

Hace unos meses leí un artículo sobre el colegio Robert W. Coleman deBaltimore, en el que el aula de castigo se ha transformado en la Mindful Moment Room, una sala de meditación a la que se manda a los alumnos que han hecho algo malo para que en lugar de ponerse a estudiar o a copiar en la pizarra 100 veces “he sido malo”, sencillamente se sienten y mediten, o hagan ejercicios de respiración para tranquilizarse, para que así aprendan a manejar el estrés en momentos complicado o de alteración. Y parece que funciona, ya que el responsable del proyecto, realizado con la colaboración de la Holistic Life Foundation, afirma que desde que empezaron a implementarlo hace un año, no ha habido ni un solo expulsado en el colegio.

El drama de la obesidad infantil es un hecho, en Estados Unidos y en España pero, ¿porqué seguimos pensando solo en el plano físico cuando pensamos en la salud, y nos olvidamos del plano mental y emocional? A nadie más que a mi le suena lo de comer cuando estás triste o nervioso? Y si a esto le sumamos la tecnología… ¡BOOM! Si yo que no soy nativa digital tengo un enganche más que considerable a todo tipo de dispositivo y weareable, ¿os imagináis cómo van a estar los híper-estimulados niños de hoy en día cuando lleguen a adultos? DESQUICIADOS.

En el mundo de los hoy adultos existe todo un boom en torno a la práctica del Mindfulness a través de la meditación popularizada en Occidente gracias a la labor del psiquiatra Jon Kabat-Zinn, de la Universidad de Massachusetts, que en 1978 comenzó a aplicarla a pacientes con estrés crónico. Gracias a sus estudios científicos sabemos que las personas que meditan de forma regular, al cabo del tiempo (milagros no hace), presentan mayor densidad neuronal, son más felices y menos propensos a sufrir depresión. Desde hace unos pocos años, el mindfulness se pone en práctica en algunos colegios e institutos españoles, tanto públicos como privados. La Asignatura Educación Emocional en Canarias, el Programa Aulas Felices en Aragón, el Programa Treva en Cataluña o Escuelas Conscientes en la Comunidad Valenciana. En Madrid, se han impartido talleres en algunos colegios públicos y hay también un par de escuelas rurales en Navarra que lo practican.

En el colegio Ramiro Soláns de Zaragoza se ha introducido el mindfulness dentro de la jornada lectiva. Los 20 tutores han recibido formación específica y hasta hay madres y padres que lo practican. Las cifras habla por si solas: si en el curso 2006/2007, un 30% de los críos presentaba problemas de conflictividad, en 2013/2014 el porcentaje ha caído hasta el 7%. El absentismo escolar se ha reducido en un 70%. Y la proporción de alumnos que pasa al instituto con todas las asignaturas aprobadas ha crecido del 5% al 70%. Sin embargo estos centros suponen solamente un 1% del total, muy lejos de países como Estados Unidos, Holanda o Australia, donde se quiere incluir en el currículo escolar para 2020. 

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