Cuatro trucos Detox que no tienen que ver con la comida

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Desde la comida a los productos cosméticos, pasando por la contaminación ambiental y el agua del grifo, estamos rodeados de toxinas. Además, nuestro propio cuerpo las produce al respirar, al hacer la digestión y cuando se estresa. Sin embargo, cuando hablamos de Detox, automáticamente pensamos en los programas a base de los famosos zumos “cold pressed” que están por todas partes. Es un semi-ayuno fantástico que da una tregua a nuestros intestinos, a nuestros riñones y a nuestro hígado.

Pero es un Detox que se queda cojo, ya que éstos no son los únicos órganos que intervienen en el proceso de eliminación de toxinas de nuestro cuerpo, y precisamente a esos órganos y sistemas es a los que vamos a prestar atención hoy. Toma buena nota, los programas Detox a base de zumos son puntuales (hacer uno de 3-5 días con cada cambio de estación es perfecto para resetear el organismo), pero puedes ayudar a tu cuerpo a eliminar toxinas de forma sencilla y los 365 días del año.

Lo que pones sobre tu cuerpo, acaba dentro de tu cuerpo

No es la primera vez que hablamos sobre la importancia de la piel, lo hicimos hace poco en un post sobre los filtros de protección solar, y hoy vuelvo a sacarla a escena: es el órgano más grande de nuestro cuerpo y uno de los que peor tratamos. No solo sirve para expulsar un tercio de las toxinas que nuestro cuerpo produce o ingiere. Las lociones, cremas, jabones, productos para el pelo y maquillaje que nos ponemos sobre nuestra piel entran a través de ella en nuestro organismo y según su calidad pueden afectar en positivo o en negativo a nuestra salud. Igual que cuando vas al súper lees las etiquetas de los envases, hazlo también cuando compres cremas y jabones. Componentes como el lauril éter sulfato de sodio, o SLES (detergente muy económico utilizado para que el producto en cuestión haga espuma) mezclados con otros como la trietanolamina o TEA (químico que se utiliza para ajustar el pH en preparaciones cosméticas) pueden dar lugar a compuestos carcinógenos. Otros enemigos a los que no debes quitarles el ojo de encima son los parabenes (conservantes). Si quieres saber qué te estás echando, utiliza apps como Think Dirty, una base de datos de los compuestos químicos utilizados en productos cosméticos y en qué medida éstos son buenos o malos para nuestra salud.

Cepilla tu… ¿piel?

Seguro que has oído hablar del sistema linfático, o al meno te tiene que sonar de las clases de Ciencias Naturales… Si no es el caso, es hora de que empieces a tenerlo muy presente. El sistema linfático es una red de nódulos, vasos y glándulas que se extiende por todo nuestro cuerpo justo debajo de la piel. Sus principales funciones son transportar las toxinas de nuestro cuerpo hacia los órganos de explusión y proteger nuestro sistema inmunológico. Con la vida que llevamos la mayoría de nosotros somos menos activos de lo que nos gustaría, por eso es importante que echemos una mano a nuestro sistema linfático para ayudarle a trabajar de forma eficiente. La buena noticia es que con un sencillo gesto podemos estimular nuestro sistema linfático: el cepillado en seco.

Si, así de fácil. Pero cuidado porque no es una exfoliación en seco, un masaje enérgico para eliminar células muertas de la piel y activar la circulación. El masaje linfático es como un cepillado suave de nuestra piel, es decir no hay que frotar sino deslizar suavemente el cepillo sobre la piel sin que ésta se mueva. Utiliza un cepillo de cerdas naturales, yo utilizo el de The Organic Pharmacy, con cerdas hechas de cactus. De 2 a 3 veces a la semana, antes de la ducha, hazte un “cepillado” suave por todo el cuerpo, empieza por las piernas, siempre con movimientos ascendentes en dirección al corazón, y circulares en la zona del abdomen.

Cógete vacaciones (digitales)

Los que recuerda la vida antes de las llegada de los dispositivos electrónicos no necesitan una explicación de porqué es importante un descanso tecnológico regular. Yo que me confieso adicta a estos dispositivos, a las redes sociales, y al FOMO (fear of missing out), desde hace dos meses practico el Detox tecnológico al menos un día a la semana. Y se que necesito más. Es curioso pero esta necesidad constante de estar conectado para no perderte nada (virtual) hace que te pierdas muchas cosas (de verdad). Por eso la semana que viene inicio mis vacaciones: diez días recorriendo Estados Unidos con la mínima conexión posible. Ya os contaré si lo logro.

Oxygen in, tension out

En un post como este no podía faltar mi medicina: la meditación. El estrés del día a día, las preocupaciones y la ansiedad que nos genera el vivir permanente con prisa, hacen que segreguemos dos tipos de hormonas: cortisol y DHEA. No son hormonas malas, ya que nos permiten estar alerta en situaciones de “peligro” (físico, laboral, emocional…). Lo malo es que los niveles de ambas estén disparados permanentemente, ya que por ejemplo una de las funciones del cortisol es la supresión de funciones biológicas que nuestro cuerpo considera menos importantes en situaciones de peligro como la digestión, la reproducción o el crecimiento; si esta hormona está disparada permanentemente nuestros sistemas digestivo y reproductivo pueden verse afectados. Las glándulas suprarrenales regulan las respuesta de nuestro cuerpo al estrés a través de la síntesis del cortisol y de la adrenalina. Pero si estamos constantemente estresados podemos llegar a fatigar nuestra glándulas. Así que busca aquello que te ayude a calmar la mente de verdad, y ojo que correr 15 km a todo lo que te dan las piernas para agotarte y caer rendido en la cama no es calmar la mente, es otra cosa. A mi meditar me ha cambiado la vida, son 15 minutos diarios de concentración en mi respiración que calman mi monkey mind, si aún no lo has probado, te invito a que lo pruebes y me cuentes. Ya sabéis que podéis encontrarme siempre que queráis en:

 @janfr     jana@therunningcloset.com

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