¡Aquí, una Espartana al habla! 

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¡Hola de nuevo familia!

He tardado un poco en volver al redil con vosotros pero aquí estoy de nuevo deseando hablaros de una de mis pasiones, ¡las carreras de obstáculos!

Lo tengo muy reciente porque el pasado 3 de diciembre corrí la Spartan Race de Valencia y con todos los recuerdos y sensaciones calentitas, me pongo en vuestras manos.

Me imagino que muchos sabéis de qué os hablo. De un tiempo a esta parte la palabra OCR (Obstacle Race) está de moda y suena en todas partes. Desde que Spartan Race llegó a España en 2014, con 8.000 corredores inscritos, cada vez son mas las carreras de obstáculos que se desarrollan en nuestro país, tanto nacionales, como la Farinato Race, como internacionales como la Xletix. Y cada año son mas los inscritos en este tipo de carreras y ¡no me extraña! A mi me tienen completamente enganchada.

XLETIX

Yo descubrí la Spartan Race en USA, durante mi estancia allí hace tres años, aunque allí no pude correrla. Me llevé una alegría enorme cuando regresé a España y vi que ¡había aterrizado en nuestro país! Yo veía imágenes de gente enfangada, saltando muros, llorando, riendo… Y con esto, ni corta ni perezosa, me apunté sin pensármelo a mi primera Spartan Race Sprint (5 Km) con la finalidad de “liberar ese guerrero que llevamos dentro” como dice su fundador Joe DeSena. Reservé mi entrada con mucha antelación, en diciembre, aunque se celebraba en mayo (así me salió más barata).

Entre tanto, me descubrí un bulto en el abdomen, que me hizo acudir al médico. Pronóstico, hernia abdominal. Razón, predisposición genética, el haber tenido tres hijos y entrenar duro. Solución, operación inmediata para evitar que la hernia se abriera más y tuviera un disgusto. Lo primero que le pregunté al medico fue cuánto tiempo de baja iba a tener que estar después de la operación. ¡Tres meses! Se me cayó el mundo encima. Tres meses sin entrenar, sin dar clases, sin poder practicar ningún tipo de deporte… Pero ya sabemos que lo primero es lo primero, la SALUD. Y una vez me calmé y me hice a la idea, mi siguiente pregunta fue… “En mayo corro mi primera Spartan Race, ¿podré correrla, doctor?” – “¿Spartan Race? ¿Qué es eso?”- “Carrera de obstáculos, trepar muros, arrastrarte por el barro, subir cuerdas…”. El Doctor me miró ojiplático, sonrió y me dijo que no creía… Yo le miré muy decidida y le contesté “!Seguro que si! Me voy a recuperar rápido” -Eso provocó un gran carcajada en el cirujano, ya empezó a conocerme en ese momento… -“Veremos, veremos…”-me dijo.

La operación fue genial. Descubrieron dos hernias en lugar de una, pero por fin comencé mi recuperación (muy aburrida, como os podes imaginar, así que no entro en detalles). A mediados de mayo me dieron el alta médica. Me permitieron comenzar a  entrenar de manera suave sin comprometer mucho al abdomen (vaya, vaya… yo utilizo el abdomen para todo). Pero comencé con cuidado, un poco de Pilates muy suave para ir recuperando la fuerza en el transverso abdominal, ejercicios cardiovasculares (ciclo, running…) para ir recuperando mi resistencia… Y con este entrenamiento de 20 días aproximadamente después de una baja de tres meses me presenté a correr mi primera Spartan Race.

spartan race

La corrí acompañada por dos primos míos y nos hicimos llamar Valientes Espartanos. Era la primera OCR para todos, y no pudimos entrenarla bien. Así que decidimos disfrutarla lo máximo con el objetivo de terminarla (ese sería nuestro triunfo). Las sensaciones que tuvimos al correrla fueron muchas y contradictorias: sufrimiento en la carrera, nos faltaba fondo, solucionamos este problema dosificándonos con los ritmos de carrera y  euforia tras superar cada obstáculo que se nos ponía por delante, alguno individual (monkey bars) y otros en los que el compañerismo fue fundamental para sacarlo adelante (muros imposibles, rampas enfangadas y con chorros de agua…).

Pero con lo que te quedas una vez atravesada la Meta, es con el compañerismo, la sensación de superación personal, la satisfacción ante el reto superado. ¡Yo lo llamo Euforia! Podríamos compararlo, salvando las distancias, con un parto. Lo sufres pero una vez alcanzado tu objetivo solo recuerdas los bueno.  

¡Y así me enamoré de las carreras de obstáculos! Con la Spartan Race fue amor a primera vista. Mi segunda Spartan Race Sprint la corrí junto a mis compañeros y socios de Basic Fit y !fue increible! Y la disfrute muchísimo más. Ya estaba en plena forma, había entrenado especialmente para ello, y pude ayudar a mi equipo de Basic Fit a superarla juntos. Compañerismo, risas, sufrimiento, reto, momentos de dudas (¿podré o no podré con ese obstáculo?) y finamente la euforia de la Meta, el sentimiento de equipo, de superación, de sentirte fuerte, invencible y de poder compartirlo con tanta gente a tu alrededor…

spartan race
Cuando me invitaron a correr la Xletix de 15 km. en septiembre con el equipo CrossNutrition al que pertenezco, ¡no lo dudé! Esta carrera venía de Alemania, era la primera vez que se celebraba en España y !vaya que si se noto la mentalidad germánica! Una carrera excepcional, unos obstáculos geniales (tobogán de agua incluido) y una organización impoluta. Al día siguiente los organizadores nos invitaron a correr la Muddy Angel, esta vez 5 Km, solo para chicas y cuya recaudación iba destinada a la lucha contra el cáncer de mama. ¡Ni nos lo pensamos!

Estaba totalmente enganchada a reptar por el barro, saltar muros, caminar por troncos, mover neumáticos mas grades que yo, cargar con sacos de arena de 13,5 Kg. por recorridos interminables, subir la cuerda embarrada (al menos intentarlo, porque esta prueba se me resiste aun hoy en día, lo que hace que solo piense en la siguiente carrera para poder superarla), trepar paredes embarradas y resbaladizas…

Muddy ANgel

Y con las ganas de revivir estas sensaciones me presenté a correr la Spartan Race de Valencia y esta vez la Super, 13 Km (aunque nuestros relojes deportivos marcaron cerca de 15 km) con 21 obstáculos. Y recién nombrada Embajadora de Reebok Spartan Race, formando parte del grupo de 300 espartanos seleccionados por Spartan Race a nivel mundial. ¡Un subidón, como podréis imaginar!

Y en esta ocasión tampoco podían faltar las anécdotas… Esta vez, por un “error técnico” no me traje mis zapatillas especiales para correr en la maleta (la suela de las zapas para correr este tipo de carreras debe tener relieve para poder agarrarse mejor al terreno abrupto y resbaladizo). Así que a falta de poder comprarme unas nuevas y adecuadas para la carrera (fué misión imposible) tuve que correr con mis bonitas zapatillas casi nuevas y de suela plana, reservadas para una vez terminada la carrera… Mi primera reacción fue de bajón. ¿Como iba a correr un a Spartan Race Super con unas zapatillas lisas y casi nuevas (posibles lesiones aseguradas)?

Y en ese momento de bajón, en el iba mendigando unas zapatillas por toda la zona (misión imposible, claro, ya que todo el mundo lleva sus zapas y las de después no más…) me encontré con David, un gran espartano, bombero de profesión, de esos que corren en la tanda élite, de esos que corren para clasificarse en el ranking, de esos que si se les rompe el pantalón a mitad de carrera y tiene que seguir corriendo con el trasero al aire, lo hace sin pensarlo. Y a David le conté mi problemática. Y me miró, y me sonrió y me dijo “¿Y qué?. ¿a ti te van a parar unas zapatillas?” Y, amigos, con sólo esas palabras, David hizo que en mi cerebro sonara un click. ¡Y todo cambió! Y volví a venirme arriba. Deje de buscar otras zapatillas, acepte lo que había y decidí disfrutarlo y lucharlo.

Y aquí es donde entran en escena los corazones espartanos. La sensación de pertenencia a algo especial. De pensar que formas parte de algo más allá de ti misma. A David le había visto una vez en una carrera anterior, y esta fue la segunda vez que le ví… ¡pero parecía que éramos colegas de toda la vida! ¡Una misma pasión que une personas! Eso es lo que me llevo de cada carrera de obstáculos que corro. Me llevo los kilómetros, me llevo los obstáculos superados, me llevo los obstáculos que no superé pero que en la siguiente carrera lucharé por superar, y sobre todo me llevo la gente. La gente con la que entreno para afrontar las carreras, la gente con la que corro hombro con hombro y con la que supero y fallo obstáculos, la gente a la que abrazo al final de cada carrera y con la que comparto una misma pasión, el deporte, la sensación de retarse a uno mismo, de superarse, de afrontar miedos, de ganar.

Debo de hacer una especial mención a la organización de Spartan Race España, que en cada carrera se va superando. Cada vez mejor la logística, la organización, los servicios… Y así da gusto correr una OCR. En Valencia se ha notado mucho esta mejora organizativa. Mas puntos de avituallamiento, Staff de apoyo super motivador y amable, las “duchas” (a base de manguerazos, eso si) perfectamente organizadas (de alguna manguera salía agua templada incluso), carpas-vestuarios muy bien ubicadas, y una zona de cafetería estupenda con un servicio rápido y una oferta decente. Hasta el sol quiso acompañarnos ese día. No fue hasta que terminaron todas las tandas que comenzó a llover.

espartana

Y así vivo yo una Spartan Race. Desde el momento en que atravieso la linea de salida no hay nada más delante de mí mas que terreno abrupto y dificultades que superar en compañía de otros valientes espartanos desde el principio hasta el final. Y así me presento ante todos hoy en día, como una Espartana adicta a la adrenalina y a las endorfinas. Y una vez superada mi primera Spartan Race Super con la mente en conseguir en el 2017 la Trifecta (Sprint, Super y Beast en el mismo año).

¡Me veo fuerte, me veo con ganas, me siento invencible, me siento ESPARTANA! ¿Quien se apunta conmigo?

¡Y como lo prometido es deuda, te espero en mi próxima entrada para hablar sobre mis hábitos saludables de vida!

María

2 Responses
  • Espartanos
    Diciembre 9, 2016

    Despues de este post ya me estoy poniendo las zapatillas para salir a entrenar para la próxima carrera!!

  • Hermosilla
    Diciembre 15, 2016

    ¡Gran post María! Entiendo, creo que perfectamente, las sensaciones de las que hablas sobre la Spartan Race en particular y sobre las OCRs en general. El pasado mes de septiembre estuve de voluntario tanto en la Xletix como en la Muudy Angel y la verdad que la organización me pareció increíble. Dos de mis retos para el año que viene es hacer mi primera Trifecta y correr la Xletix de Bilbao. ¡A lo mejor nos vemos en el barro!

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